Vamos por tu mentoría
Te acompaño en tu proceso de sanidad, claridad y fortalecimiento.
Aquí no solo encuentras guía, encuentras una voz que valida tu historia, una mano que te acompaña y un espacio seguro para redescubrir tu esencia.
CONOCE LAS ÁREAS DE APOYOMi pasión es ver a las mujeres avanzar en su proceso de sanidad interior, crecer en intimidad con Dios y vivir con propósito. Acompaño desde el testimonio, el conocimiento y la compasión
Sanar tus heridas emocionales no es debilidad, es valentía.
En nuestras mentorías, abrimos espacio para mirar con compasión lo que dolió, dar nombre a lo que marcó tu alma y comenzar un proceso de restauración profundo. No se trata solo de hablar del pasado, sino de rediseñar el futuro con intención y esperanza. Aquí, tus emociones no son juzgadas, son comprendidas y guiadas hacia la sanidad.
Tener un plan de vida no es tenerlo todo resuelto, es tener dirección desde la claridad.
Trabajamos juntas para que cada área de tu vida tenga propósito: tus emociones, tu espiritualidad, tus relaciones y tus decisiones. Organizar tu plan de vida no es ponerle más presión al alma, es darle sentido a cada paso, desde lo que Dios dice de ti, no desde lo que otros esperan. Aquí trazamos metas alineadas a tu esencia, tiempos que honren tus procesos, y una visión que te haga sentir en paz contigo.
A veces no necesitas un proceso largo, solo un espacio seguro para trabajar eso que te pesa.
También puedes abordar un tema puntual: una herida que se repite, una relación que te duele, una decisión que no sabes cómo tomar. Juntas ponemos nombre, escuchamos lo que tu alma quiere decir y caminamos hacia una solución con propósito. Un solo tema puede abrir una gran puerta de sanidad.
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Seguimos un proceso intencional desde el inicio, de modo que no solo desahogues sentimientos, sino que termines con herramientas y recursos para sanar y avanzar desde tu identidad y esencia.
Seré tu mentora
Durante años viví sirviendo, pero con vacíos no nombrados, heridas que se maquillaban con productividad y una identidad que se confundía con mis roles. Fue en medio de mi propio quebranto que entendí que sanar no era detenerme, era comenzar de verdad.
Hoy acompaño a mujeres que, como yo, desean reconectar con su diseño original, ponerle nombre a su dolor y caminar hacia una vida plena, intencional y llena de propósito. No doy fórmulas. Acompaño procesos con verdad, compasión y dirección.
Sanar no es olvidar el pasado, es transformarlo en suelo fértil para lo nuevo de Dios.
No tienes porque seguir viviendo en el sentimiento que te han causado distintas situaciones, es momento de que te ocupes de ti y te trates con amor, no en el exterior, sino en la base y fundamento de tu mundo interior para que todo lo que te rodea también reciba la sanidad que portas.
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